ENCAJE DE BOLILLOS

 ver EXPOSICIÓN EN CASA DE CULTURA

 

UNA ARTESANA LOCAL

Pequeña introducción:

      El encaje de bolillos, es un tejido ornamental elaborado a mano considerado junto con el de aguja el único tipo de encaje auténtico. Deriva del macramé, una labor de aguja de origen árabe, y de las técnicas de torneado utilizadas en la realización de borlas decorativas como remate de telas. Su origen es incierto. Aunque se cree que procede del sur de Europa, alcanzó su punto culminante durante el renacimiento en Flandes.

    Para elaborar el encaje se utilizan unos pequeños husos de madera de boj llamados bolillos y una almohadilla cilíndrica o cuadrada denominada mundillo que se apoya sobre las rodillas o sobre un trípode. A la almohadilla se fija un patrón de papel o pergamino en el que está dibujado el diseño y por encima de éste se sujetan con alfileres los hilos. A continuación, se cogen las puntas de los hilos enrollados en los bolillos y se entrecruzan y anudan alrededor de los alfileres que la artesana encajera va clavando sobre el patrón. De esta forma, las hebras van pasando unas por encima de otras trenzándose, entrecruzándose y torneándose a voluntad hasta llegar al final del papel.

     El encaje de bolillos se realiza básicamente con cuatro tipo de puntos. El de gasilla, que se trabaja con tres bolillos; el entero o pasado, con cuatro bolillos; el de malla de cuatro lados, que se utiliza como fondo; el de tul o malla de seis lados, y el de almendra o punto recubierto. El número de hebras que intervienen en la confección de los encajes puede oscilar desde las treinta del de Honiton a los varios cientos del de Chantilly.

    En el siglo XVI se hizo muy popular el llamado punto de España. En el XVII se generalizó el torchon, un tipo de encaje muy resistente hecho con 12 hebras no muy finas que se tejen en forma de trencilla. Durante el siglo XVIII, Francia y Flandes se convirtieron en los centros principales de la producción de encajes. Entre los tipos más admirados se encontraban el point d’Angleterre (punto de Inglaterra), que era un encaje de bolillos con una malla de seis capas llamada vrai réseau (fondo auténtico), y otros como el de Malinas y el de Valenciennes, que requerían más de un centenar de hebras para su elaboración. El encaje de blonda es un tipo de encaje muy lujoso confeccionado en seda cuyo principal centro de difusión fue Cataluña durante los siglos XVIII y XIX.


   En Guardamar existe sin duda una persona que sabe mucho sobre el encaje de bolillos así como del mundo del macramé, y las labores de bordado tradicional, entre otros trabajos de artesanía manual.

Su nombre es:

María Ferrández Sánchez

     Una vecina de Guardamar del Segura, conocidísima por varias  generaciones de, mujeres en su mayoría, a quiénes ha enseñado el arte de las labores de bordado desde bien jóvenes.

  Actualmente María Ferrández, experta en macramé, prepara gran variedad de motivos de encaje de bolillos y participa activamente en exposiciones del arte del encaje de bolillos en distintos pueblos de la Comunidad Valenciana.

     Un arte que como podréis ver en la EXPOSICIÓN DE CASA DE CULTURA permite unos trabajos verdaderamente espectaculares.

    Dentro de muy poco aquellas personas interesadas en estas labores, podrán adquirir, si lo desean, trabajos realizados por artesanos locales como María.

¡¡ SIGUE VISITANDO TU SITIO WEB !!

estoyWEB.com!





| PRINCIPAL |

Webmaster 2003© Joaquín Maciá Senent. . Tlf.: 609.137.865. Guardamar del Segura (Alicante)